martes, 19 de marzo de 2013

Si Jesús levantara la cabeza

El “habemus Papam” llegó raudo y veloz y la elección de Jorge Mario Bergolio como agua de mayo, y es que no había pasado ni un día y medio desde el comienzo del cónclave y ya salía humo blanco por la chimenea de la Capilla Sixtina. Pero Francisco I llega en un momento difícil. Demasiado difícil quizá. La institución religiosa aqueja de achaques varios que han visto en el caso “Vatileaks” la guinda del pastel: corrupción y encubrimiento de casos de pederastia rodeaban al papa saliente, y lo más probable es que estos temas estuvieran sobre la mesa en el cónclave a la hora de elegir al papa.


Aun así, el pasado importuna al papa Francisco I: el que fuera presidente de la Conferencia Episcopal en Argentina tuvo sonados rifirrafes con el matrimonio Kirchner, uno de los más polémicos sobre las bodas homosexuales, a las que calificó de “una movida del diablo” y que ponían en juego “la identidad, y la supervivencia de la familia”, algo que no es sorprendente, puesto que ningún papa, aunque sí contados cardenales (como Carlo María Martini), se han posicionado a favor del matrimonio igualitario. Así que, como dijo el presidente de la plataforma homosexual GLAAD, Herndon Graddick, esperemos que este nuevo papa “intercambie sus zapatos rojos por un par de sandalias y pase menos tiempo condenando y más tiempo lavando pies”.


Pero la Iglesia necesita una reforma urgente que sólo el tiempo dirá si el nuevo papa es capaz de afrontar, una reforma que aleje los fantasmas de la pederastia y la corrupción y que lleve a esta desvirtuada institución a sus orígenes con el único fin de ayudar al prójimo. Si Jesús levantara la cabeza.

domingo, 10 de marzo de 2013

Complicaciones

La muerte de Chávez ha supuesto un auténtico varapalo para sus acérrimos seguidores en Venezuela. El chavismo que comenzó en 1999 ha tocado a su fin, al menos por el momento. Hugo Chávez Frías fue un hombre incansablemente impertinente. Sin embargo, la impertinencia no se quedaba en las palabras y, como caudillo que era, su régimen fue tachado en numerosas ocasiones de “totalitario”. Por mucho que el cabecilla de la revolución bolivariana ganara limpiamente en los comicios, el poder que ejercía sobre la sociedad venezolana era rampante: nada escapaba a su mando, y miles de personas han tenido que salir del país al darse de bruces con la insuficiente libertad política impuesta por el Gobierno bolivariano.

Aun así, Hugo Chávez se ganó a pulso el querer y el afecto de muchos venezolanos por sus acciones, su sentido carisma y su bravuconería. Pero, si bien ha sido tildado de dictador, es innegable la evolución del país desde su llegada al poder, aunque lo que ha caracterizado sus mandatos ha sido la mala gestión, sobre todo en seguridad pública. Pero se preocupaba por la gente, por los más pobres, sabía empatizar con los ciudadanos porque él provenía de familia humilde. Ahora sólo queda ver cómo se desarrollan los hechos tras su muerte. Los regímenes personales no duran más allá de lo que aguanta el caudillo en el poder. El chavismo sin Chávez puede ser un sueño o una realidad para muchos venezolanos pero, en esta operación de transición, se esperan complicaciones: Venezuela ha quedado huérfana y muchos chavistas no están dispuestos a aceptar al tutor legal, Nicolás Maduro, ni a cualquier otro que no sea Hugo Chávez.

domingo, 3 de marzo de 2013

Mala suerte



No hay nada como la variedad para elegir lo que uno quiera. Algo así ha ocurrido en Italia: tras unas polémicas elecciones, numerosos medios han calificado al país con forma de bota de “ingobernable”, con el consiguiente revuelo en la sensiblera prima de riesgo. Italia es supuestamente ingobernable porque, aunque en el Congreso es el grupo de centroizquierda de Bersani quien posee la mayoría de los escaños, en el Senado, con igual poder legislativo que la Cámara baja, apenas hay diferencia entre Bersani, Berlusconi y el nuevo hombre del mes por sorpresa, Beppe Grillo, el apolítico indignado que ha subido como la espuma en los comicios. Esta situación ha hecho al país ingobernable en la teoría, porque se da por hecho que ninguno de los tres partidos va a dar su brazo a torcer a la hora de tomar las decisiones que se presuponen “buenas” para sacar al país del hoyo.
Es este uno de los problemas más graves a los que se enfrenta la política hoy en día: el bipartidismo está tan asentado que, en cuanto los italianos han dado un puñetazo en la mesa, Italia y el resto de Europa se han echado a temblar pensando en que esa situación pudiera dar lugar a réplicas, como si de un terremoto superdestructivo se tratase. No es el momento de quejarse, es el momento de trabajar juntos para superar la crisis, y no desde la comodidad que ofrece la mayoría absoluta, como en España. Esto es lo que ocurre cuando el peso de la crisis recae, en su mayoría, sobre el pueblo. Esto es lo que ocurre por tomar las decisiones inadecuadas. De esta aprenderán a ir todos a una. Señores políticos, qué mala suerte para ustedes.